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El Hablaganados 383: ¿Prefiere usted los cachorros o los becerros?

Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. John S. Ballard, Dickinson State University

Las listas en la puerta del refrigerador (o las enviadas al Polo Norte) dan sabor a la estación de Navidad.  Uno repasa las listas para separar lo malo de lo bueno y todo pasa a la historia. O.¿ No es así?

El regalo grande podría contener un sueño realizado.  Los que escribieron esas listas de Navidad las repasan porque el regalo debe contener la primera cosa en la lista.  Había algo vivo dentro de la caja de regalo; se oían algunos ruidos de animal.

¿Podría ser uno de esos cachorros adorables que tiene el vecino?  Ha sido difícil esperar y uno abre el regalo rápidamente, rompiendo el papel de envuelto.

Pero, ahora viene la confusión; al abrir el regalo de adentro saltan dos becerros nuevos y hambrientos, buscando algo que mamar.  ¿Qué pasó con los cachorros deseados?

La lista era bien clara, pidiendo cachorros y no becerros.  Los cachorros necesitaban un hogar bueno después de un otoño de perseguir las bicletas de todo el mundo.

¿Es posible que se haya hecho un error cuando escribió la lista?  ¿Deletreó el pedido navideño equivocadamente? ¿Escribió becerros en vez de cachorros?

Repasando la lista de nuevo, usted ve que sí escribió becerros.  Aunque sean adorables, los becerros ciertamente no son los cachorros juguetones que deseaba.

Es triste que no haya cachorros este año.  Sin embargo, al tanto que esos becerros crecen y maduran, su valor tomará el lugar de la desilusión.  El efectivo que traerán será un gozo cuando escriba la lista de pedidos para el año entrante que pedirá cachorros de nuevo.

Escribir correctamente las palabras es muy importante en nuestro mundo.  Ni el Papá Noel con su mágica puede corregir el sentido de las palabras malescritas.

Una sola letra puede cambiar el sentido de lo escrito y las consecuencias pueden ser desatrosas.  Empezamos a aprender las palabras desde el momento en que nacemos y empezamos a hablar y las palabras quedan con nosotros hasta que muramos.  Así que debemos usarlas con sabiduria.

Toda la confusión entre los cachorros y los becerros para nosotros empezó cuando escribimos una columna anterior y escribimos “doggies”(en inglés significa cachorros) en vez de “dogies” (en inglés significa los becerros sin madres que a veces se encuentran en los pastos).  Un lector, Brian, leía la palabra y no podía entender porque había un ensayo sobre los perros en una columna sobre el ganado.  Brian me escribió un mensaje muy chistoso en cuanto a mi error que me hizo pensar en el poder de las palabras.  No obstante, el sí leyó el artículo entero a pesar de mi error.

En el mundo de hoy, no tenemos tiempo para leer todo y el titular de un ensayo en sí mismo nos hace formar pensamientos que decidirán si vale la pena leer algo o no.  Si no escribimos correctamente las palabras claves, podemos perder a los lectores posibles.  Así, algo que se escribió para estimular las ideas puede perder su mensaje.

El pensar le ayuda a uno.  Las Navidades son buenas ocasiones para reflexionar y quizás leer de nuevo y encontrar el significado verdadero de algo.

Si el Papá Noel se equivocó, fue nuestra culpa.  Si tenemos más cuidado con las palabras, el mundo será un lugar mejor.

Espero que usted encuentre todas sus etiquetas de oreja.

Sus comentarios siempre son bienvenidos en www.BeefTalk.com.    Para más información, póngase en contacto con el North Dakota Beef Cattle Improvement Association( la Asociación de Mejoramiento de la Carne de Res de North Dakota 1133 State Avenue, Dickinson, ND 58601 o vaya a www.CHAPS2000.com en la Red Internet.

Fuente: Kris Ringwall, (701) 483-2348, ext 103, kringwal@ndsuext.nodak.edu

Redactor: Rich Mattern, (701) 231-6136, richard.mattern@ndsu.edu