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Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. John S. Ballard, Dickinson State University
Es difícil entender el corral de la enfermedad hasta que uno está allí. Cuidar el ganado, los caballos o cualquier otro animal enfermo se entiende más bien si hay una enfermedad y observando el proceso. El principio de una enfermedad normalmente se sabe.
El primer día todo va normalmente, pero algo parece incorrecto. Al cuerpo viejo le falta la energia. Uno no se levanta tan rápidamente, come menos y se mueve más lentamente.
El segundo día es parecido, pero uno trata de negar lo que está pasando. Uno sabe que las cosas no marchan bien, que no se ha mejorado y que algo malo va a pasar.
Un estornudo de vez en cuando, una tos ligera y un cambio de la temperatura del cuerpo son indicaciones que el cuerpo está tratando de defenderse del ataque inicial. Al principio pensamos que estas defensas van a vencer la enfermedad.
El tercer día empieza con noticias de salud malas. Las defensas no han sido eficaces. Las cosas van de malas a peores y la enfermedad nos hace acudir al médico. La enfermedad parece saber que está ganando la batalla y está gozando del éxito que va alcanzando.
El cuarto día, lo que uno ha hecho no ha sido suficiente. Si uno no se ha prevenido, le da una ventaja a la enfermedad. Ahora, uno sí en realidad se siente mal y la enfermedad está celebrando.
El quinto día, uno tiene que acostarse porque parece que los remedios están perdiendo el conflicto. Los invasores le han conquistado a uno y ellos están compartiendo los despojos.
Los ataques por las varias tropas de la enfermedad han derrotado todo y uno tiene que entregarse completamente porque no habrá tregua. Uno está juzgado y va a estar condenado a la cárcel sin la oportunidad de salir libre.
Si uno ha estado enfermo alguna vez, todo esto ya se sabe. Yo fui al doctor. Le mostré la lengua y las orejas. La temperatura del cuerpo, el pulso y la presión de la sangre se tomaron y entonces mi dieron una receta de antibióticos el tercer día.
Yo habría ido al médico el segundo día, pero todavía esperaba que el cuerpo mismo me iba a curar. No obstante, a veces la enfermedad se desarrolla más rápidamente que se ha anticipado y nuestras defensas naturales no están capaces de controlarla.
Eso es verdad para todos nosotros. Para los de nosotros encargados con el cuidado de los animales, hay que aprender a ser astutos y reconocer los problemas el primero o el segundo día de la enefermedad. La vida es mucho mejor así.
Si un becerro no tiene energia, un potro no puede saltar bien o el comedor está sucio, hay una razón.
Es probable que sea una invasión. La intervención temprana será la diferencia entre estar en el corral para los enfermos o posiblemente la muerte.
Es mejor prevenir al cuidar los animales. A veces observar vale mucho cuando uno cria los animales.
Hay que notar los problemas que pueden ocurrir. Sobretodo, hay que bajar el nivel de estrés para sí mismo y la gente y los animales de los cuales tiene la responsibilidad.
Recuerde que la prevención y la intervención temprana, si llegan a ser necesarias, son críticas.
Espero que usted encuentre todas sus etiquetas de oreja.
Sus comentarios siempre son bienvenidos en www.BeefTalk.com. Para más información, póngase en contacto con el North Dakota Beef Cattle Improvement Association( la Asociación de Mejoramiento de la Carne de Res de North Dakota 1133 State Avenue, Dickinson, ND 58601 o vaya a www.CHAPS2000.com en la Red Internet.
Fuente: Kris Ringwall, (701) 483-2348, ext 103, kringwal@ndsuext.nodak.edu
Redactor: Rich Mattern, (701) 231-6136, richard.mattern@ndsu.edu