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El Hablaganados 501: Hora de chequeo para los toros

Por Kris Ringwall, Especialista de ganado Servicio de Extensión de NDSU
Traducción por Dr. Michael Cartmill, Dickinson State University


Evaluación de salud para el apareamiento de toros: Examen física, patas y piernas, ojos, condición del cuerpo, indicios de enfermedad; Examen rectal, próstata, vesículas seminales, ampollas, anillos inguinales internos; Examen externo, testes, escroto, pene, prepucio; Evaluación de semen, volumen, color, motilidad, morfología; Deseo de aparear, presente

Los toros necesitan estar en buenas condiciones físicas para cumplir con el rigor de una vida reproductiva activa.

En medio de la temporada de parto bovino, alguna atención se necesita dar al toro porque la fertilidad del toro no se garantiza y no es algo que se puede prender y apagar.

Lo que se nos olvida en la administración de toros es que la expectativa es que el toro impregne a las vacas por medio de un tiempo de cría muy definido que a la larga produzca una temporada de cría muy estrecha.

Se espera que una vaca empiece su ciclo después del parto y antes que el toro llegue entonces resulte en el becerro del próximo año. Por ende, se espera que la vaca mantenga un intervalo de parto de 365 días. Cuando una vaca falla en cumplir estas expectativas, se abre la verja del corral de la matanza selectiva y allí se va.

Típicamente, por lo menos para las vacas inscritas en el programa CHAPS de la Asociación del Mejoramiento del Ganado Bovino de Carne de Dakota del Norte, apenas más de 63 por ciento de las vacas expuestas al toro acaban con un becerro el primer ciclo (promedio compilado de cinco años de CHAPS). Las vacas que acaban con un becerro durante el segundo ciclo comprenden 25 por ciento, con las vacas restantes terminando embarazadas el tercer ciclo o después durante la temporada de cría.

Como productor, uno podría preguntar por qué todas las vacas no conciben en los primeros 21 días de la temporada de cría. ¿Es el toro o son las vacas? Bueno, ambos podrían tener la culpa. Sin embargo, una vez que una vaca pare, su fecha anual de parto es muy difícil de cambiar. Si ella empieza su vida productiva concibiendo durante los primeros 21 días de la temporada de cría, sin ninguna dificultad y la nutrición apropiada, debe continuar a mantener un intervalo de parto de 365 días (más o menos unos días) si hay un toro fértil disponible.

Otra vez, mirando al promedio de CHAPS compilado por cinco años para vaquillas que empiezan su vida productiva con parto antes o durante los primeros 21 días de la temporada de parto bovino basado en vacas maduras, aproximadamente 71 por ciento cumplen con los criterios. Otro 14 por ciento da a luz durante el segundo período de 21 días de la temporada de parto bovino, básicamente haciéndolo muy difícil, aun con estar expuestas a toros muy fértiles, a dar a luz jamás en los primeros 21 días de la temporada de parto bovino.

El punto es que el toro sólo puede embarazar a las vacas en ciclo, pero hay un declive gradual de los 71 por ciento de las vaquillas que empiezan a dar a luz temprano hasta el 63 por ciento que paren los primeros 21 días como una vaca madura. Se puede echar la culpa de esa bajada de 8 por ciento sobre las vacas. Sin embargo, los toros infértiles o simplemente con libido pobre también podrían ser un factor.

Después de todo el tiempo pasado en seleccionar vacas fértiles y guardándolas en buenas condiciones para la cría, uno no debe tomar el riesgo y exponerlas a toros infértiles. Cada año cuesta a los toros en el toril. Algunos obviamente son incapaces de un horario vigoroso de cría. Lo obvio incluye problemas estructurales y lesiones creadas por el bullicio diario en el toril.

El opuesto también es cierto cuando el toro vago típico que es mimado de sobremanera y sobrealimentado se expone a un grupo de vacas en ciclo. Mucho esfuerzo se pierde en la administración buena de vacas si falta la administración buena de toros o no existe.

Lo primordial: Los toros necesitan estar en buenas condiciones físicas para cumplir con el rigor de una vida reproductiva activa.Un poco de ejercicio no está mal, pero la vieja prueba con los dedos todavía se requiere, aun en el macho con la apariencia más sana, así que un examen cabal de salud reproductiva es un deber. Debe incluir una evaluación física de la condición de su cuerpo, patas y piernas, ojos y cualquier otro indicio de enfermedad. Se requiere un reconocimiento rectal para la evaluación de la próstata y otros órganos reproductivos internos, además que un examen exterior de los testes, escroto, pene y prepucio.

Una evaluación del semen basada en volumen, color, motilidad y morfología debe concluir el examen de salud para la cría. Todas estas evaluaciones se necesitan hacer ahora, un mes o dos antes de la exposición de los toros, para adquirir los reemplazos necesarios y corregir deficiencias necesarias en el toril existente.

La última evaluación se hace con la exposición de toros. Esa evaluación es el deseo de aparear.

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